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Acido Fólico.- El
ácido fólico desempeña una de
las tareas más importantes en el
metabolismo de los aminoácidos y
en la síntesis de proteínas (
sobretodo en la producción de
Dna y Rna ) y en la reparación
de los cromosomas, por lo tanto,
es fundamental para la
multiplicación normal de las
células, y para el crecimiento
de los tejidos. Niveles bajos de
ácido fólico aumentan el riesgo
de enfermedades cardiacas y de
cáncer. Cuando hay una escasa
introducción de folatos en el
organismo, disminuye el nivel de
ácido fólico en la sangre,
aumenta el nivel de
homocisteína, uno de los
principales factores de riesgo
cardiovascular, y se modifican
las modalidades y los tiempos de
reproducción de los glóbulos
rojos y de los glóbulos blancos.
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Vitamina E (Tocoferol).-
La vitamina E es una mezcla de
tocoferoles, el más importante
es el tocoferol A. Numerosos
estudios han demostrado la
importancia de esta vitamina
para aumentar el poder
antioxidante de las células.
Cada molécula de vitamina E
protege de la oxidación a 1000
moléculas de ácidos grasos. La
resistencia de las LDL a la
oxidación, aumenta con la
suministración oral de vitamina
E. Un estudio realizado durante
8 años ha demostrado que con la
vitamina E se consigue una
reducción de las enfermedades
coronarias del 64%. La vitamina
E es el nutriente antioxidante
más importante ya que retrasa el
envejecimiento debido a la
oxidación, refuerza las paredes
de los capilares y previene la
esterilidad. |